Si amar en el matrimonio fuera fácil entonces….

Si amar en el matrimonio fuera fácil entonces....

Amar desde la perspectiva del que diseñó el amor, no es fácil, pero sí es posible.

Si amar fuera fácil, no habría tanto dolor y sufrimiento en el mundo. Si amar fuera fácil, no habría divorcios; no habría peleas; no habría ofensas y si las hubiera, se sanarían de inmediato con el perdón que es un reflejo del amor.

Si el amor fuera fácil, no habría mentiras ni engaños; no habría indiferencia; no habría abandono ni olvidos. Si el amor fuera fácil no habría egoísmo ni orgullo.

Definitivamente amar no es fácil. Sin embargo nuestro Señor y Salvador Jesucristo nos dejó dos mandamientos como la clave de toda la vida Cristiana: 

Lucas 10:27: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Y luego Jesucristo agregó que si cumplimos estos dos mandamientos, habremos cumplido toda la ley de Dios, seremos salvos e iremos al cielo.

Juan 14: 15-16: Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre, y él les dará otro “Consolador” para que los acompañe siempre. 15:21: ¿Quién es el que me ama? El que hace suyos mis mandamientos y los obedece. Y al que me ama, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y me manifestaré a él. Evidentemente, amar a Dios tiene que ver con la obediencia a su palabra. Es imposible decir que amamos a Dios y que tenemos paz, si desobedecemos sus instrucciones para nuestra vida.

Además, si amamos verdaderamente a Dios, se nos hará mucho más fácil amar al prójimo. Amar al prójimo tiene que ver con la decisión de “morir a nuestro egoísmo y orgullo” para servir y atender al prójimo. Recordemos que nuestro primer prójimo es nuestro cónyuge. Entonces si quiero ser obediente a mi Padre Celestial, debo tomar la decisión de amar a mi cónyuge incondicionalmente, sirviéndole, atendiéndole y procurando siempre su bienestar. Esta actitud no está reservada para los mártires, sino para los hijos de Dios que quieren honrar su palabra.  Y eso no es fácil! Pero es la voluntad de Dios!

Entonces estamos en un dilema: obedecemos a Dios a pesar de, o decidimos desobedecerle y justificarnos con razonamientos humanos. Para Dios los razonamientos humanos son evidencia de rebeldía y soberbia, al pensar que Dios entenderá las justificaciones humanas y las tendrá que aceptar. Dios nos diseñó y nos creó con la capacidad de ser obedientes a su palabra. Sin embargo, la voluntad es decisión del hombre.

Amar como Dios nos lo manda, no es fácil y Dios lo sabe; por esa razón, nos dejó otro “Consolador” que es el Espíritu Santo, para que nos ayude en nuestra debilidad y podamos lograr cumplir el mandamiento de Dios. Pero para obtener la ayuda del E.S. debemos tomar la decisión de ser obedientes a la palabra de Dios y buscar su presencia permanentemente. No podemos obtener su ayuda si no nos alimentamos espiritualmente.

Hay casos especiales, por ejemplo cuando hay abusos físicos y emocionales de parte de uno de los cónyuges. En tal caso, siempre hay que perdonar, pero se debe poner límites a esa relación.

Dios es Amor, y solo conectados a EL podremos tener el amor necesario para amar a nuestra familia.

Tu matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. CUÍDALO!

 

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