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Más allá de las apariencias

Más allá de las apariencias

Cuando exprimimos una naranja, obtenemos jugo de naranja. Si exprimimos una manzana, obtenemos jugo de manzana. Cada fruta nos brinda lo que lleva dentro, identificando así su esencia. La apariencia externa no define la calidad interior, es el jugo exprimido el que revela la verdadera esencia. De igual manera, los seres humanos mostramos nuestra verdadera naturaleza cuando las circunstancias nos presionan. Las frustraciones, traumas y amarguras salen a la luz cuando no logramos nuestros deseos o reaccionamos negativamente. 

 Cuando nos aprietan las relaciones o las circunstancias de la vida, sale lo que tenemos por dentro. Cuando no logramos nuestros deseos, salen las frustraciones y traumas internos. Cuando reaccionamos mal a las acciones de otros, salen las amarguras del corazón.

Mateo 15:19 porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. El corazón humano tiene tendencia a pensar lo malo de otras personas, especialmente si nos afectan en alguna medida.

Lucas 6:45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo, porque de la abundancia del corazón habla la boca.

¿Cuándo te aprietan las circunstancias, que palabras salen de tu boca? ¿Cuándo tu cónyuge te falla, o te molesta, qué actitud y qué palabras salen de tu boca? ¿Cuándo te sientes frustrado(a), que declaras con tu boca?

Del corazón humano, sale lo que tenga en su interior. Si tiene amargura, resentimientos, dolor, frustraciones, desanimo, tristeza, etc.; eso es lo que va a salir. En lenguaje coloquial colombiano dicen: “me saco la piedra”. O sea que algunos no solo no les sale nada de jugo, sino que le salen piedras y con instinto mortal.

Proverbios 4:23-24: Sobre toda cosa que guardes, guarda tu corazón, porque de él mana la vida. Aparta de ti la perversidad de la boca, aleja de ti la iniquidad de los labios. Dios nos manda a cuidar mucho nuestro corazón, porque de ahí saldrá la vida o la destrucción y la muerte. Debemos tener extremo cuidado de lo que sale de nuestra boca y nunca permitir que salgan palabras destructivas.

Muchas veces se nos hace difícil controlar nuestras emociones y nuestras frustraciones. En esos momentos una buena técnica es respirar profundamente y cerrar nuestra boca hasta que nos sintamos en control.

Mateo 11:29 Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. La mansedumbre y la humildad traen descanso y paz al alma humana.

Proverbios 3:1 Hijo mío, no te olvides de Ley, y que tu corazón guarde mis mandamientos.

Proverbios 10:8 El de corazón sabio recibe los mandamientos, más el de labios necios va a su ruina.

Para que de nosotros salga algo bueno cuando nos exprimen, tenemos que llenar nuestro corazón de cosas buenas. Lo mejor, lo supremo que existe para llenar nuestro corazón es la palabra de Dios. Meditar en la Biblia y decidir obedecerla, va a llenar nuestro corazón de sabiduría.

Cuando nuestro corazón está lleno de sabiduría, entonces cuando nos expriman las personas o las circunstancias, lo que va a salir de nosotros es el fruto del Espíritu: amor, paz, gozo, fe, bondad y dominio propio.

Tu matrimonio y familia son el tesoro más valioso que Dios te ha dado ¡CUÍDALO!

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