Las mentiras, engaños y las dudas, son elementos destructores del matrimonio
En la vida de todos los matrimonios es muy frecuente el uso de mentiras y engaños al menos en una parte de la vida. Muchas veces las exageraciones que son características en ciertos temperamentos se interpretan como mentiras.
Lo realmente grave de este asunto es el daño que se le produce a una relación cuando hay mentiras y engaños, porque siembran dudas muy difíciles de superar y que producen mucha frustración, desánimo, y una terrible sensación de inseguridad.
Uno de los graves problemas de la mentira es que por lo general necesita justificarse con otra mentira y así sucesivamente, lo cual se convierte en una cadena de mentiras que en un momento dado ya no se pueden tapar más y causa un daño muy profundo en las relaciones especialmente en el matrimonio que es una relación de fidelidad.
Bíblicamente, la mentira viene del diablo. La Biblia afirma que el diablo es el padre de la mentira y todo el que miente es del diablo. La mentira y el engaño son actitudes diabólicas que fueron diseñadas por el diablo para robar, matar y destruir las relaciones y todo lo bueno de Dios en las personas.
Muchas personas comienzan mintiendo porque no quieren causarle un disgusto a su pareja, pero después de que se hace imposible cubrir la mentira, entonces el efecto del daño es aún mucho más destructivo. No existen las mentiras blancas. Mentira es mentira y tarde o temprano traerá consecuencias negativas. Algunas veces se dicen tantas mentiras que el mismo mentiroso termina creyendo que son verdad.
La verdad de todo es que la mentira y el engaño siempre van a producir malos resultados. Quizás se trató de no afrontar un problema temporalmente, pero tarde o temprano la mentira y el engaño cobran la factura y generalmente con altos intereses en deterioro de la confianza en las relaciones y que después es difícil restaurar.
Renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Por eso, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros. Efe: 4:25
Dios, nuestro amoroso Padre Celestial, nos manda a hablar siempre la verdad, aunque eso signifique que tengamos que afrontar una situación difícil. Porque ÉL que nos diseñó y nos creó, sabe que vamos a reaccionar mejor a un error reconocido que a una mentira guardada.
Hablar la verdad produce paz y estabilidad emocional, dado que no hay nada que guardar ni memorizar. Hablar verdad es amar (1 Cor 13:6). Hablar la verdad nos da autoridad espiritual para manejar todos los asuntos de la vida.
Si has tenido una actitud mentirosa, engañosa, no transparente como debe ser, pídele perdón a Dios y tome la decisión a partir de hoy de romper con toda tendencia a la mentira. Tome la decisión de hablar la verdad siempre aunque tenga que enfrentar situaciones difíciles. Si lo hace por obediencia a Dios, ÉL estará a tu lado y no te dejará; te dará sabiduría para salir adelante del conflicto por tu fidelidad a su palabra.
Tu matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. ¡CUÍDALO!
Tu siguiente paso
Haz el test (5 min)
Conoce el estado de tu relación y un primer paso a tu medida.
Solicita ayuda
Cuéntanos qué está pasando; te respondemos con cercanía.
Próximos eventos
Talleres, retiros y capacitaciones cerca de ti.



