La fuerza de voluntad es la determinación de controlar el corto plazo para cumplir con metas de largo plazo.
La fuerza de voluntad implica sacrificio a corto plazo, pero mucha satisfacción a largo plazo.
Tomemos como ejemplo los resultados de la encuesta Stress in America™ de la Asociación Americana de Psicología (APA, en inglés). La encuesta pregunta, entre otros temas, sobre la capacidad de los participantes para hacer cambios saludables en su estilo de vida. Los encuestados frecuentemente responden que la falta de voluntad es su principal motivo para no llevar a cabo estos cambios.
Los psicólogos de la universidad de Pensilvania Angela Duckworth, PhD, y Martin Seligman, PhD, hicieron estudios sobre el autocontrol de alumnos del octavo grado durante el transcurso de un año escolar. Primero midieron la autodisciplina (el término que usan para denominar el autocontrol) por medio de cuestionarios que profesores, padres y alumnos completaron. Luego asignaron a los estudiantes una tarea en la cual tenían la opción de recibir $1 inmediatamente o esperar una semana y recibir $2. Los investigadores descubrieron que los estudiantes que habían obtenido un puntaje alto en autodisciplina también obtenían mejores calificaciones, tenían mejor récord de asistencia y mejores puntajes en los exámenes estandarizados, y su probabilidad de ser admitidos a programas de bachillerato competitivos era mayor. Los investigadores descubrieron también que la autodisciplina es más importante que el coeficiente intelectual en anticipar el éxito académico. La fuerza de voluntad implica sacrificio a corto plazo, pero mucha satisfacción a largo plazo.
Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: La Voluntad.
Albert Einstein
La fuerza de voluntad se puede concebir como una determinación para postergar la satisfacción.
Efesios 5:17 Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor. Romanos 12:2 No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. Mateo 7:21 »No todo el que me dice: “¡Señor, Señor!”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Queda absolutamente claro que el mandato de Dios para sus hijos es que no hagamos nuestra voluntad, sino que desarrollemos la capacidad de controlar nuestras emociones, para hacer la voluntad de EL. Eso va a significar privarnos de placeres humanos, para obedecer a Dios. Esa decisión va a producir un futuro mejor para nosotros.
En el Matrimonio, podemos aplicar esta fuerza de voluntad para hacer lo correcto conforme a la palabra de Dios, con la seguridad de que esa obediencia producirá paz, gozo y alegría en nuestra vida. Por ejemplo, Dios manda al hombre a amar a su esposa y encargarse de su bienestar. Eso significa que se privará de muchos de sus propios deseos para que su esposa este más feliz. Su esposa al sentirse amada, lo respetará más y lo admirará, y estará más que dispuesta a hacerlo feliz a él también. Si ambos postergan sus deseos por el bienestar del otro, a la postre serán mucho más felices.
La fuerza de voluntad es como un músculo que se puede desarrollar y fortalecer. Comienza con una decisión. Voy a hacer las cosas bien y a la manera de Dios. Comienza a revisar cuales hábitos de tu vida debes cambiar y toma la decisión de cambiar uno por uno. Ora para que Dios te ayude con la disciplina, pero tu debes tomar las decisiones con toda tu determinación. Si en el proceso te caes, no importa, levántate y continua hasta que logres la meta. Cada vez que lo intentes, te irás haciendo más fuerte. Nunca te rindas! Avanza Con Determinación.
Tu matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. ¡Cuídalo!
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