La culpa como percepción

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¡La percepción de culpabilidad es un veneno muy dañino!

El sentimiento de culpa es una emoción negativa que a nadie le gusta experimentar. Es un afecto doloroso que surge de la creencia o sensación de haber traspasado las normas éticas personales o sociales, especialmente si se ha perjudicado a alguien. Tiene su origen en el desarrollo de la conciencia moral, que se inicia en nuestra infancia y que se ve influenciada por nuestras diferencias individuales y la educación que hemos recibido.

Muchas personas confunden un llamado de atención o una confrontación y lo perciben como una expresión de culpabilidad que los hace reaccionar fuerte o violentamente. Ocurre con frecuencia, especialmente con los esposos varones, que se sienten atacados y culpados por su esposa, cuando ella requiere su atención por alguna razón.

Muchas veces ocurre que un cónyuge ofendido quiere manifestar su molestia a su pareja y lo hace utilizando la culpabilidad. Entonces la percepción del “culpable” es de un ataque directo en su contra, lo cual convierte la situación en un peligroso conflicto de ataques mutuos en el que nadie va a ganar y todos van a perder.

Hay personas que agreden a otras intentando hacerles sentirse culpables más allá de la realidad, con la intención de ocultar o justificar su propia culpabilidad. Esta realidad la viven muchos matrimonios en el que alguno de los dos o a veces los dos, intentan cubrir sus debilidades culpando a su cónyuge.

Mateo 5:22 Pero yo les digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio, y cualquiera que a su hermano le diga “necio”, será culpable ante el concilio, y cualquiera que le diga “fatuo”, quedará expuesto al infierno de fuego.

La verdad es que la afirmación de culpabilidad en contra de otra persona, especialmente en el Matrimonio, con o sin razón, es un arma venenosa, que puede causar un daño muy fuerte en su estabilidad emocional y su autoestima. Peor aún si esa afirmación se hace con el propósito de ganar una discusión o imponer un criterio.

La herramienta correcta que debe usar una persona que se siente ofendida, es la confrontación en amor; que es una inter-relación en la que se expresa el sentimiento de dolor, pero sin atacar, culpar ni ofender a la otra persona. Sería como expresarlo de esta manera: cariño, me sentí ofendido por lo que dijiste o hiciste ayer ……..

La verdad es que el tener o no la razón, no justifica el lastimar a otra persona; mucho menos aún si se trata de tu esposa, la persona a la que le prometiste a Dios que la protegerías y las amarías para siempre; o tu esposo, la persona a quien promete delante de Dios respetar y amar para siempre.

Proverbios 13:10 dice: “Ciertamente la soberbia concebirá contienda, más con los que reciben consejo está la sabiduría”.

La culpa, cuando se percibe correctamente y se aborda desde una perspectiva cristiana, puede ser un catalizador para el crecimiento espiritual y la fortaleza en el matrimonio. Al integrar el arrepentimiento, la gracia divina y una comunicación abierta, los matrimonios cristianos pueden enfrentar la culpa como una oportunidad para fortalecer su conexión espiritual y emocional, construyendo un fundamento sólido en la fe y el amor.

Compartir nuestras preocupaciones y desafíos con nuestro cónyuge, en un ambiente de amor y respeto, puede ser un paso fundamental hacia la sanación y la fortaleza en la relación.

Las soluciones nunca deben lastimar o causar angustia a otras personas y menos a nuestro compañero. El consejo sabio es expresar el sentimiento sin culpar ni atacar a la otra persona.

La humildad es una virtud que debemos desarrollar para combatir la percepción o sensación de culpabilidad y más bien ver un llamado de atención, como una oportunidad para crecer en madurez.

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