Donación

Restaure familias
con su donación

Tienda

Recursos
exclusivos
el poder de la aceptacion

El poder de la aceptación

Aceptar nuestra realidad es un gran paso hacia el crecimiento personal y familiar. Nadie es perfecto, y cuando entendemos y aceptamos nuestra realidad nos volvemos más tolerantes con las personas a nuestro alrededor y mejora considerablemente la forma en que nos relacionamos.

Génesis 1:27 (NTV) Así que Dios creó a los seres humanos a su propia imagen. A imagen de Dios los creó; hombre y mujer los creó.

¿Qué significa para ti, ser creado a imagen de Dios?

Lo primero que tenemos que entender es que fuimos hechos a imagen de Dios, o sea para reflejar las características de un Dios de vida, de amor y de paz. Eso nos pone en una perspectiva de generadores de vida, amor y paz con las personas a nuestro alrededor, comenzando con nuestro cónyuge y nuestros hijos.

En una familia, donde todos tengamos la conciencia de que somos imagen del Dios vivo, creador de todo cuanto existe, solo debe haber palabras de bendición mutua, apoyo y entusiasmo. La consciencia activa de nuestra naturaleza espiritual, debe conducirnos a un estilo de vida lleno de paz, amor, fe, bondad, benignidad y dominio propio.

También tenemos que aceptar nuestra realidad conyugal. Normalmente somos muy diferentes en temperamento y en la forma de ver muchas de las cosas de la vida en general. Esta realidad nos obliga a vernos una vez más como imagen de Dios, para no juzgarnos ni criticarnos, sino más bien amarnos aun en medio de las diferencias. Eso solo es posible cuando tenemos la conciencia de Hijos de Dios, hechos a su imagen y semejanza.

Se ha comprobado científicamente la diferencia operacional de los cerebros del hombre y la mujer. Mientras el hombre tiende a ser más simple y menos expresivo, la mujer tiende a ser más emocional y más expresiva. A pesar de que hay excepciones; la tendencia se mantiene y es causa frecuente de conflictos en las familias.

Tenemos que entender que como hijos de Dios nuestra identidad espiritual debe prevalecer sobre nuestra naturaleza humana. Eso quiere decir que debemos fortalecer nuestra vida espiritual para poder vencer las tentaciones y las obras de la carne.

Todos nosotros tenemos un cónyuge que tiene virtudes y defectos como cualquier ser humano, que viene de un contexto y una experiencia de vida, donde pudo haber sufrido mucho. Desde el punto de vista emocional, somos el resultado de muchas circunstancias que hemos vivido; y la manera en que nos comportamos en el diario vivir es muy influenciada por esa realidad emocional.

Mateo 7:1-3 (NTV) No juzguen a los demás, y no serán juzgados. Pues serán tratados de la misma forma en que traten a los demás. El criterio que usen para juzgar a otros es el criterio con el que se les juzgará a ustedes. ¿Y por qué te preocupas por la astilla en el ojo de tu amigo, cuando tú tienes un tronco en el tuyo?

La Palabra de Dios nos revela una triste realidad humana: tendemos a ver con mucha facilidad los defectos de los demás, pero no vemos claramente nuestros propios defectos de comportamiento; y EL nos advierte que seremos juzgados de la misma manera que juzgamos a los demás, comenzando con nuestra pareja.

¿Consideras que has sido crítico con tu familia? ¿Porque?

Cuando aceptamos y entendemos toda esta realidad humana, pero también entendemos nuestra identidad de hijos de Dios llamados a reflejar la imagen del Dios de vida, amor y paz, entonces debemos aprender a no juzgar a nadie ni a ver sus defectos y entonces, podremos manejar mejor nuestras relaciones y nuestra realidad de vida.

Aceptemos nuestra realidad y reconozcamos que necesitamos crecer en humildad, mansedumbre y paciencia; comenzando con nuestro cónyuge y nuestros hijos y personas a nuestro alrededor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información de contacto

Encuéntranos:

Déjanos un mensaje