El amor que necesita tu matrimonio

El amor que necesita tu matrimonio

El amor humano es insuficiente para mantener un Matrimonio.

 El amor netamente humano está lleno de defectos, egoísmo y orgullo. Es muy difícil amar al cónyuge de manera incondicional, como debe ser. Amar sin condiciones pensando siempre en el bienestar del otro sin importar lo que tú recibes, es muy difícil lograrlo. Puede que lo hagamos más o menos por un tiempo, pero mantenerse dando amor, atención, servicio indefinidamente y sin recibir nada o poco, es realmente difícil para los seres humanos.

I Corintios 13: 4-7 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, sino que se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 

Aquí es donde nos damos cuenta que necesitamos un nivel de amor tan sublime y poderoso que nos permita amar incondicionalmente. Solamente con el amor de Dios en nosotros podemos alcanzar ese nivel de entrega servicio y amor incondicional lo suficientemente grande para mantener la armonía y la unidad de un matrimonio.

Gálatas 5:22  Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,

De la escritura anterior podernos darnos cuenta que para poder tener ese amor de Dios en nuestra vida, es necesario crecer y fortalecerse espiritualmente. Ese amor “ágape” solo es posible como consecuencia de una vida espiritual con nuestro Padre Celestial. Ese amor es un fruto de nuestra relación con el Señor. No se puede obtener de ninguna otra forma. Dios nuestro Padre Celestial es la fuente del amor incondicional.

1 Juan 4:7-8  Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.

Y para tener acceso al amor del Padre Celestial, solamente hay una forma de hacerlo de acuerdo a la Biblia; y es aceptando y declarando con nuestra boca a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. Jesucristo es el hijo de Dios y el que lo recibe a él y cree en él, tiene acceso al amor del Padre. 

Fortalece tu vida espiritual, estudia la Biblia, asiste regularmente a tu Iglesia, desarrolla el hábito de orar diariamente, entendiendo que necesitas hacerlo tanto como alimentarte cada día. Busca amistades que te ayuden a crecer espiritualmente. El resultado será una vida espiritual más satisfactoria, y el amor del Padre Celestial creciendo en ti para darte la capacidad de amar incondicionalmente a tu cónyuge y disfrutar de todas las bendiciones que Dios tiene para ti y tu familia.

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