Orgullo: Exceso de valoración propia por el que uno se cree superior a los demás. Soberbia.
El orgullo de Lucifer lo llevó a codiciar un puesto más allá del que tenía. El primer pecado de la historia ocurrió en el cielo y fue el pecado de orgullo. Y todo pecado humano tiene el ADN del orgullo!
El orgullo es un tema que ha sido abordado en la fe cristiana durante siglos. En la Biblia, se presenta como un obstáculo para la relación con Dios y para las relaciones humanas. Para los matrimonios cristianos, comprender de dónde proviene el orgullo es esencial para superarlo y cultivar una relación basada en el amor, la humildad y la gracia.
Todos los seres humanos tenemos un espíritu de orgullo y solamente una relación con Cristo puede ayudarnos a controlar ese orgullo. Somos orgullosos, pero podemos decidir practicar la humildad por obediencia a Dios, como un estilo de vida.
Humildad es lo contrario de orgullo y significa no tener un concepto de sí mismos mayor del que debemos tener. La persona humilde estima a los demás como si fueran superiores a sí misma.
En el matrimonio es estrictamente indispensable tener y mantener una actitud de humildad para poder mantener una estabilidad relacional y esa anhelada paz que todos queremos.
En el diario vivir vamos a tener muchas oportunidades de conflicto y muchas oportunidades para discutir y herirnos unos a otros. A veces la tensión de las circunstancias adversas nos hacen más sensibles a las emociones y una discusión sencilla se puede tornar en una ataque violento a la persona que amamos.
I Pe 5:5: revestíos de humildad, porque «Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.
Los orgullosos cuidan más su imagen que su fruto! Los orgullosos dicen con frecuencia: “Es que tú no entiendes” Los orgullosos son frecuentemente rebeldes y se juntan con los rebeldes! Pero Dios nos dice en su palabra que él no atiende a los orgullosos, pero le da gracia a los humildes.
La batalla se gana en humildad. Cuando en el matrimonio decidimos humillarnos ante el Señor y no defendernos, ni mucho menos atacar a nuestra pareja, entonces la paz viene al ambiente familiar y tendremos la oportunidad de hablar sin herirnos y resolver cualquier problema.
El orgullo puede infiltrarse en las relaciones matrimoniales de diversas formas. Puede manifestarse en la incapacidad de admitir errores, en la resistencia a ceder en una discusión o en la negativa a perdonar. El orgullo puede alimentar la amargura y socavar la intimidad en el matrimonio.
Si reconoces que has tenido una actitud orgullosa en tu matrimonio, pídele perdón a Dios y luego pídele perdón a tu cónyuge. Hagan un pacto entre ustedes de nunca dejar que el orgullo les afecte su relación. Que siempre tengan una actitud de humildad para resolver cualquier conflicto.
Tu siguiente paso
Haz el test (5 min)
Conoce el estado de tu relación y un primer paso a tu medida.
Solicita ayuda
Cuéntanos qué está pasando; te respondemos con cercanía.
Próximos eventos
Talleres, retiros y capacitaciones cerca de ti.



