Motivación

¿Cuál es tu motivación?

La palabra motivación deriva del latín motivus, que significa «causa del movimiento».

La motivación es la fuerza que mueve la voluntad de las personas. Hablando específicamente de la conducta humana en el matrimonio, la motivación para amar, perdonar, servir, dar y apoyar al cónyuge, dependen en un alto grado del nivel de satisfacción que este sintiendo la persona en la relación.

En otras palabras, nos sentimos motivados a amar, si recibimos amor, nos sentimos motivados a perdonar si recibimos perdón. Y así sucesivamente. Entonces somos dependientes de la conducta del cónyuge. De acuerdo a como él o ella nos trate, así mismo tendemos a responder.

Cuando en el matrimonio se practica esta tendencia de comportamiento, se vuelve un círculo vicioso que impide avanzar, porque siempre se está pendiente del comportamiento del otro para reaccionar en función de la actitud del cónyuge.La mayoría de matrimonios desarrollan sus relaciones sobre esta base de comportamiento y se centran más en los aspectos negativos de comportamiento del otro para reaccionar:  ojo por ojo y diente por diente. Eso se llama venganza y genera consecuencias negativas.

Colosenses 3:23-24 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.

La motivación correcta por la que amamos a nuestra esposa e hijos, debe ser porque queremos honrar la palabra de Dios, obedecerla. La decisión de obedecer a Dios y amar a nuestro cónyuge como a nosotros mismos, establece un ambiente apto para el desarrollo de una familia saludable.

Si nos comportamos con nuestro cónyuge en función a lo que recibimos de él o ella, nunca vamos a honrar la palabra de Dios y eso va a traer consecuencias negativas a nuestra vida. Debemos amar a nuestra pareja independientemente de que lo merezca o no. Debemos amarle siempre; y más aún ¡cuando no se lo merece!

1 Pedro 3:9 No devolváis mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados a heredar bendición.

Cuando decidimos amar, perdonar, servir, tratar con humildad y mansedumbre a nuestra pareja, a pesar de que no se lo merezca, estaremos honrando al Dios del Cielo, y esa actitud atraerá bendiciones abundantes a nuestra vida, porque lo estamos haciendo para honrar la palabra de Dios.

No es fácil amar a una persona que está a tu lado y no merece tu amor porque no se porta de una manera amable contigo; pero si lo hacemos con la motivación correcta de honrar la palabra de Dios, viene sobre nosotros una paz que sobrepasa todo entendimiento, y esa paz atraerá muchas bendiciones a nuestra vida. No estamos hablando de aceptar la violencia doméstica, eso es otro tema.

Si has actuado con la motivación incorrecta en tu relación matrimonial, pídele perdón a Dios y luego habla con tu cónyuge y pídele perdón también por esa actitud. Pídele ayuda a Dios para no volver a actuar de esa manera y vivir para honrar su palabra.

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