¡La luz que tengas, determina tu destino!
La vida es como un sendero que todos los seres humanos tenemos que caminar hasta llegar a un destino. Nadie conoce verdaderamente el camino por el que debe andar. La mayoría solamente ve por donde han caminado o caminan otros y simplemente tratan de imitarlos.
Algunos podemos tener certeza del destino, pero aun así, no conocemos exactamente el camino. Y muchos en la vida se extravían fácilmente, porque no reconocen el camino.
Vivimos en un mundo de tinieblas, de oscuridad; es como si caminamos a ciegas, porque no sabemos en realidad el camino. A la mayoría la guían las luces de las riquezas, las luces del placer, el poder y la fama. Pero esas son realmente distracciones para sacarnos del verdadero camino que nos llevará al destino de una verdadera felicidad.
Todos los seres humanos fuimos diseñados y creados por un ser muy especial y sobrenatural al que llamamos Dios. Y como parte del diseño, se nos dio libertad para decidir lo que quisiéramos hacer. No obstante, EL mismo nos da las instrucciones para que tuviéramos la luz suficiente para llegar a nuestro destino.
En el pasaje anterior se nos enseña que Jesucristo, el Hijo de Dios es la Palabra que nos da la luz que necesitamos para avanzar en este mundo por el camino correcto.
Juan 14:6 Jesús le dijo: —Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.
Nuestro destino es el Cielo con nuestro Creador, nuestro Padre Celestial. Pero solamente se puede llegar a ese destino por medio de la Palabra viva que es Jesucristo.
Las Sagradas Escrituras, representan la Palabra de Vida en Jesucristo, y ese es el único camino seguro a nuestro destino de bendición y vida. Y toda la Biblia nos fue dada para aprender a vivir, para corregir nuestros errores y para ser esas personas que Dios quiere que seamos, como hijos de Dios, como Esposos, como Padres y como Ciudadanos en el mundo.
Al descubrir y nutrir esta luz a través de la oración, la lectura bíblica y la aplicación de principios cristianos, los matrimonios pueden experimentar una conexión más profunda con Dios y entre ellos. La luz espiritual no solo guía, sino que también fortalece la base del matrimonio, permitiendo que florezca en el amor y la fe.
Solamente obedeciendo la palabra de Dios, como EL dice, lograremos obtener bendiciones en esta tierra y además estar seguros de que vamos por el camino correcto a nuestro destino de vida abundante.
El primer ambiente donde debemos vivir en la luz de la palabra de Dios, es en el Matrimonio y la Familia, porque es el más vulnerable emocionalmente y por tanto, el ambiente donde más necesitamos la luz de la vida.
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