¿Cómo restaurar un matrimonio roto

¿Cómo restaurar un matrimonio roto?

Proverbios 18:21: La muerte y la vida están en poder de las palabras; Nunca digas frases como: “No puedo”, “ya es muy tarde”, “no hay nada que hacer”. Esas frases son palabras de derrota y van a producir pensamientos y sentimientos negativos que van a afectar toda tu vida. Mientras haya vida, hay esperanza.

Mateo 19:5-6: “Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne” Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó no lo separe el hombre. 

Es evidente que la voluntad de Dios es que no haya separación. Entonces, si queremos ser obedientes a Dios, tenemos que renunciar al divorcio y pensar en otras opciones que nos ayuden a resolver el conflicto con el cónyuge. Debemos asumir una actitud correcta. Debemos entender que es necesario hacer cambios en los hábitos de vida que produjeron los conflictos. “Si queremos algo diferente, debemos hacer algo diferente”.

El perdón, es la primera decisión sabia que tenemos que tomar. Es estrictamente necesario pedir perdón y perdonar.

Mateo 6:12: El Padre Nuestro dice: “…perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.” Marcos 11:26 “Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos, os perdonará vuestras ofensas. 

El matrimonio roto necesita la restitución.

La Restitución es también una decisión de restaurar a la persona ofendida con una actitud que le permita ver un cambio real en nosotros. Por ejemplo, si ofendimos mucho con palabras groseras y destructivas, empecemos a usar un lenguaje de edificación con esa persona. Demos ahora palabras de afirmación que contrarresten las palabras negativas con las que ofendimos. Si fuimos tacaños, empecemos a ser generosos y dar con alegría y sin condiciones. Si fuimos celosos y controladores, empecemos a dar confianza y a demostrar que no dudamos de ella o de él.

Pero, para lograr lo anterior, es necesario un elemento clave y fundamental: Tener verdaderamente a Jesucristo en el corazón como nuestro Señor y Salvador. Solamente a-través de su palabra y de su Espíritu, podemos obtener la fuerza y la convicción para pedir perdón, perdonar y restituir.

En la extraordinaria película “Fire Proof”, podemos ver con claridad como el hombre de la historia, trató al principio de restaurar la relación con su esposa, pero sin verdadero arrepentimiento ni convicción. El seguía creyendo que la culpa era más de ella que de él. Siguió las instrucciones de su Padre, pero seguía teniendo esa actitud de prepotencia y orgullo. No fue sino hasta que decidió entregar verdaderamente su vida a Jesucristo que entonces si hubo un verdadero cambio en él. A partir de ese momento, ese hombre decidió y tuvo la fuerza para pedir perdón incondicionalmente, y para empezar a restituir sin pedir nada a cambio.

Tu matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. CUÍDALO!

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