Hoy en día hay muchos matrimonios heridos por las ofensas, el egoísmo, el orgullo, la infidelidad, etc.
Cuando un matrimonio esta herido, es porque ambos resienten en alguna medida constantes desatenciones y/o maltrato de parte de su conyuge. Para poder salir de una situación de resentimiento, ambos o al menos uno de los
dos, debe asumir una actitud madura y sabia para sentarse a hablar sin buscar culpables, sino solamente para pedir perdón, perdonar y buscar salidas a las crisis.
El matrimonio es una unión sagrada ante los ojos de Dios. Sin embargo, a menudo puede verse afectado por conflictos, malentendidos y otros problemas que pueden herir la relación.
Las heridas emocionales no se sanan solo con pedir perdón y perdonar. Esa es la llave, el paso inicial; pero luego es necesario restituirse a continuación y con paciencia hasta recuperar el gozo y la paz en la relación. No es un proceso fácil, pero con disposición y humildad es posible.
Es necesaria la humildad y la mansedumbre para soportarnos con paciencia y para mantener el vínculo de la
paz. Lamentablemente para la mayoría de las personas es muy difícil asumir esa actitud. Es por esta razón que
es imprescindible que crezcamos espiritualmente, que dediquemos tiempo suficiente a la meditación de la
palabra de Dios, y que tomemos la decisión franca y sólida de ser obedientes a las instrucciones de quien nos
diseñó y nos creó.
A veces, los problemas en el matrimonio pueden ser demasiado complejos para ser resueltos por uno mismo. En ese caso, es recomendable buscar ayuda profesional. Un cristiano matrimonial puede proporcionar una perspectiva objetiva y ayudar a los cónyuges a encontrar soluciones constructivas consejeros.
El perdón y la compasión son esenciales para restaurar un matrimonio herido. Aunque puede ser difícil perdonar cuando hemos sido heridos, el perdón es un mandato cristiano y un acto de amor hacia nuestra pareja y hacia Dios. Practicar la compasión y ponerse en el lugar del otro puede ayudar a los cónyuges a entenderse necesarios ya sanar las heridas del pasado.
Decidir ser humildes y mansos, es una decisión de valientes, que aman a Dios y a su familia. Esta decisión
genera un bienestar en la persona que lo decide, porque es una verdadera muestra de amor. Es necesario
comprender que nuestro cónyuge es la persona a quien más debemos amar y atender. Somos compañeros de
la aventura de la vida para siempre. Al menos así debe ser!
No tengas temor de ser humilde, manso y paciente. Si tu cónyuge no reacciona bien de momento, continúa
con esa actitud; porque estarás honrando a tu Padre Celestial y tarde o temprano dará fruto en tu relación.
Si tu matrimonio esta herido, toma esta primera decisión hoy, ten paciencia y busca ayuda calificada si es
necesario. No expongas tu relación al rompimiento. Busca ayuda oportuna.
Restaurar un matrimonio herido requiere tiempo, esfuerzo y dedicación. Sin embargo, con la ayuda de Dios y los consejos mencionados anteriormente, es posible superar cualquier obstáculo y fortalecer la relación matrimonial. Recuerda que el matrimonio es un compromiso de por vida, y que vale la pena trabajar por mantenerlo saludable y feliz.
Tu matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. ¡CUÍDALO!
Visite nuestra página web: www.happy4ever.org
Pregunte por el curso Libres para Amar en su zona. Un curso que les ayudará a disfrutar su relación y obtener un
matrimonio saludable.
Lo puede hacer también por correo electrónico o audiovisuales.
matrimonios@happy4ever.or
Tu siguiente paso
Haz el test (5 min)
Conoce el estado de tu relación y un primer paso a tu medida.
Solicita ayuda
Cuéntanos qué está pasando; te respondemos con cercanía.
Próximos eventos
Talleres, retiros y capacitaciones cerca de ti.



