¡El oro se prueba por el fuego!

Cuando avanzamos en el camino de la vida, siempre habrá momentos buenos y momentos difíciles. Esos buenos momentos nos dan energía, entusiasmo y alegría que nos ayuda a avanzar hacia nuestro destino. Pero los momentos difíciles, nos pueden atrapar y hacer perder tiempo en cosas pequeñas que detienen nuestro avance.

Los momentos difíciles existen para aprender un conocimiento valioso para el resto del camino, pero si nos dejamos llevar por el pensamiento de que no somos capaces, la opción de rendirse empieza a cobrar fuerzas, y muchas veces simplemente levantamos las manos y decimos “No más”.

Los momentos difíciles te demuestran cómo está tu carácter. Si eres un hijo de Dios, es en los momentos difíciles donde se debe ver la diferencia. Nunca tires la toalla, úsala para limpiarte la frente y sigue avanzando. Tu máximo potencial se desarrolla en los momentos más difíciles de la vida.

Josue 1:8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la Ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que está escrito en él, porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien. 9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová, tu Dios, estará contigo dondequiera que vayas.»

Una vida de obediencia a Dios hace prosperar el camino. Para ser obedientes a Dios, hay que esforzarse mucho con determinación para no seguir los impulsos de los deseos y las emociones, sino mantenerse en las instrucciones del Señor. Para alcanzar el éxito hay que ser valiente y esforzado.

Yo creo bastante en la suerte. Y he constatado que, cuanto más duro trabajo, más suerte tengo. Thomas Jefferson. El trabajo fuerte esforzado y valiente, va a atraer la bendición y la prosperidad. Afronta tu camino con coraje, no tengas miedo de las críticas de los demás. Y, sobre todo, no te dejes paralizar por tus propias críticas. Paulo Coelho. Muchas veces nuestro peor enemigo es nuestra mente.

Los hijos de Dios debemos esforzarnos mucho para formar el carácter de Cristo Jesús en nosotros, porque entonces nada nos detendrá en alcanzar los sueños de Dios en nosotros y el propósito de nuestra vida.

Todos los matrimonios pasamos tiempos difíciles. Es en esos momentos muchos se enfrentan a una decisión: ¿seguimos adelante o rompemos el barco? Solo los valientes, deciden seguir adelante y a la manera de Dios.

En el Matrimonio y tratando de sacar tu familia adelante, tendrás muchas dificultades, pero nunca te rindas. Tu sabes muy bien, que lo que siembres, eso recogerás y recogerán tus hijos. Siembra amor, consideración, respeto, perdón, bondad, servicio, y trabajo fuerte. A su tiempo cosecharás el fruto.

Gálatas 6:9 No nos cansemos, pues, de hacer bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos. Nuestra motivación para hacer lo bueno aun cuando las personas no lo merezcan, debe ser siempre: agradar el corazón de nuestro Padre Celestial. Esa motivación nos permitirá continuar sin desmayar.

Tu matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. ¡Cuídalo!

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