¡Es la acción de manifestar una frustración, un enojo o un dolor profundo!
Todos los seres humanos, y especialmente algunas culturas, tenemos la tendencia a quejarnos por cualquier cosa y a reclamar lo que consideramos nuestros derechos. Muchos de nosotros pensamos primero en el daño que nos hicieron. Pensamos o decimos: “Estoy tan enojado con fulano (a), fue tan egoísta y desagradecido(a)”; como puede esperar que le perdone y le hable cuando le vea. Sería un(a) hipócrita!!! Este es un enfoque “egocéntrico” y opuesto a la voluntad de Dios. Es un asunto de actitud interna de nuestra naturaleza humana que nos hace creer que nadie tiene porque “pasarnos por encima”, y menos si “tenemos la razón”.
Cuando nuestra pareja hace algo que nos molesta, la primera tendencia es el reclamo: ¿porque tal y porque cuál? Frecuentemente el ofensor u ofensora no tiene una explicación; pero la queja incisiva e inquisidoraproduce indefectiblemente una frustración que frecuentemente termina en una pelea sin sentido.
Mateo 11:29: aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Efe 4:1-3: os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados: 2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, 3 procurando mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. I Pe 5:5: y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad, porque «Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.».
A-través de estos versos de la Biblia, Dios nos habla de la importancia de ser humildes y desechar la soberbia, el orgullo y el enojo de nuestra vida para que podamos disfrutar de una verdadera relación con el Señor, que nos permitirá fortalecer nuestro matrimonio y ser bendecidos y prosperados en nuestra vida.
Los problemas en las relaciones acaban en separación cuando nos negamos a cambiar nuestras respuestas emocionales hacia aquellos que nos molestan, nos ofenden o nos lastiman. En vez de quejarnos podríamos pasar por alto la ofensa en el momento y después en un momento oportuno, abrirle el corazón a la pareja y expresarle el sentimiento de cómo nos afectó la actitud o acción de nuestro cónyuge. Unos días será él; y otros días será ella la que debe tener esa actitud, porque ambos nos fallamos mutuamente.
Lucas 14:11: Cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»
Este versículo bíblico expresa las palabras de Jesucristo enseñando que es mejor humillarse para que EL nos exalte. En otras palabras: Si usas tus derechos a la queja, al reclamo, al enojo, que son asuntos emocionales; perderás tus beneficios espirituales que son: la paz, el gozo, la alegría, la esperanza, y beneficios físicos como la salud y la prosperidad.Igualmente, si cedes esos derechos, ganaras los beneficios espirituales y alcanzarás las abundantes bendiciones de Dios por tu decisión humilde de ceder, ser tolerante y paciente.
Prov. 13:10: Ciertamente la soberbia concebirá contienda, más con los que reciben consejo está la sabiduría.
Si eres de esas personas que reclamas a tu pareja constantemente y te quejas por todo, toma consciencia hoy y toma la decisión de renunciar a la queja y el reclamo y comienza una nueva actitud de humildad y perdón. La queja y el reclamo difícilmente resuelven un conflicto; pero una actitud de humildad si puede cambiar completamente las cosas y hacer la vida diferente.
No esperes a sentir deseos de perdonar y volver a amar antes de hablar con la persona ofendida, o con quien te ha lastimado, probablemente nunca responderás; y el fuego del amor y la amistad será reemplazado por las cenizas humeantes de la amargura. Comienza hoy mismo reconociendo tu actitud y pidiéndole perdón a tu pareja. Hablen al respecto y tomen la decisión de ayudarse mutuamente con una actitud de humildad y mansedumbre.
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