¡La tolerancia es uno de los más hermosos regalos que le puedes dar a tus seres queridos!
La tolerancia es una disposición a admitir en los demás una manera de ser, de obrar o de pensar distinta a la propia. Sinónimos: respeto, comprensión, paciencia, condescendencia. Antónimos: intolerancia, impaciencia. No tiene nada que ver con la violencia ni acciones o actitudes que lesionen la integridad de otras personas.
La intolerancia o la baja tolerancia, se fundamenta por lo general en la frustración causada por raíces de amargura, faltas de perdón, heridas del pasado, temperamentos perfeccionistas, insatisfacción, escasez económica, y otros problemas de la vida. Debemos trabajar con esas frustraciones urgentemente.
Efe 4:1-3. Yo, pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados: con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, procurando mantener la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
La tolerancia es una actitud del corazón que tiende a procurar la paz en la relación. Debe estar basada en el amor, la compasión, la humildad, la mansedumbre y la paciencia; que son valores fundamentales para practicar la tolerancia.
Fuimos llamados a vivir como hijos de Dios, llenos de humildad y mansedumbre, pero para poder obedecer a esta palabra de Dios, generalmente es necesario vivir el proceso de sanidad del alma. Es muy difícil soportar a otros, ser mansos y humildes, si hay resentimientos, raíces de amargura o mucho dolor en el alma.
El proceso de sanidad del alma es un proceso mediante el cual reconocemos nuestras heridas y hablamos con cada persona que nos lastimó o nos hirió, con el único propósito de pedir perdón y perdonar. Conforme vamos dejando atrás los resentimientos y vamos perdonando, vamos adquiriendo la capacidad de ser más humildes, mansos, pacientes y tolerantes.
Col 3:14: Sobre todo, vestíos de amor, que es el vínculo perfecto. 15 Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo. Y sed agradecidos.
La tolerancia es parte de la decisión de amor que hacemos cada día para perdonar, servir, aceptar, apoyar y procurar el bienestar de las personas a nuestro alrededor, comenzando con nuestra pareja, nuestros hijos y familia. La decisión de amar bajo este concepto bíblico, producirá una maravillosa paz en nuestros corazones.
La tolerancia está en relación directa con la madurez espiritual. Gal 5:22 El fruto del espíritu. La madurez es consecuencia de la obediencia, no del conocimiento.Un hijo de Dios no debe insistir en sus derechos, sino más bien glorificar al Señor con su actitud desprendida hacia las personas a su alrededor.
La relación humana más expuesta a la intolerancia es el matrimonio y la familia. Hagamos un compromiso con Dios, tomando la decisión de vivir con una actitud de tolerancia y humildad con nuestro cónyuge y nuestra familia.
¡Tu Matrimonio y tu Familia es el Tesoro más valioso que Dios te ha dado. Cuídalo!
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