¡Todo pensamiento influencia las emociones positiva o negativamente!
Los pensamientos provienen esencialmente de tres fuentes, humana, de Dios o del diablo.
La fuente humana, es la que genera pensamientos desde las experiencias de vida. Todo lo que nos pasa en la vida produce pensamientos y diálogos internos. Dependiendo de la magnitud emocional de la experiencia, así será la magnitud de los pensamientos. Si la experiencia ha sido traumática, puede generar pensamientos obsesivos.
En la vida cotidiana, los pensamientos son la fuerza impulsora detrás de nuestras emociones. Lo que pensamos acerca de nosotros mismos, de nuestra pareja y de las situaciones que enfrentamos puede dar forma a nuestras emociones de manera significativa.
Cualquier ofensa de una persona a otra, va a provocar en el ofendido(a) un resentimiento acompañado de pensamientos negativos hacia el ofensor(a). Si no se detienen esos pensamientos negativos, se van a generar diálogos internos que van agregando emociones negativas y pone al ofendido(a) en una situación de vulnerabilidad emocional que lo puede volver agresivo y violento o temeroso y depresivo.
La fe cristiana proporciona una perspectiva única sobre la relación entre pensamientos y emociones. La Biblia nos instala a llenar nuestros pensamientos de cosas que son verdaderas, nobles, justas, puras, amables y de buen nombre. Estos principios pueden ser aplicados en el contexto del matrimonio para fomentar emociones positivas y constructivas.
Los malos pensamientos pueden provocar deseos de venganza que son perversos a los ojos de Dios.
Un corazón herido, genera pensamientos que pueden ser muy peligrosos para la vida de las personas.
Estas flechas son los pensamientos que el enemigo lanza a nuestra mente, aprovechando nuestras debilidades, pecados y las heridas emocionales que hemos recibido
La instrucción es que confrontemos todos nuestros pensamientos con la palabra de Dios para hacer su voluntad, aunque no nos guste. Eso es madurez espiritual.
Efesios 4:23: En cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes.
Los pensamientos que vienen de Dios, son generados por la lectura y la meditación en la palabra de Dios que nos ayuda a renovar o cambiar nuestros pensamientos y actitudes alineadas a la voluntad de Dios.
Para obtener y mantener una familia saludable y disfrutar de las cosas buenas de la vida, debemos cuidar los pensamientos y obligarnos a pensar y meditar más en la palabra de Dios como fuente de vida y paz.
los pensamientos son un componente crítico en la dinámica de las emociones. Reconocer esta relación y aplicar principios cristianos puede ayudar a nutrir emociones positivas y constructivas en la relación conyugal. Al centrarse en pensamientos que reflejan la fe y el amor cristianos, los matrimonios pueden experimentar una mayor armonía y una conexión más profunda basada en la gracia y la comprensión mutua.